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Partituras


Una partitura es un documento manuscrito o impreso que indica cómo debe interpretarse una composición musical, mediante un lenguaje propio formado por signos musicales y llamado sistema de notación. Como sus análogos los libros, los folletos, etc., el medio de la partitura generalmente es el papel o, en épocas anteriores, el pergamino. Aunque el acceso a la notación musical en los últimos años incluye también la presentación en pantallas de ordenador.

En música orquestal, se denomina partitura al documento que utiliza exclusivamente el director de orquesta y que contiene toda la obra que se ejecutará. En contraste, particella es el nombre dado a cada una de las partituras que tienen los intérpretes de los diferentes instrumentos.

Etimología


La palabra «partitura» proviene del término italiano partitura, que quiere decir literalmente insieme di parti que es "conjunto de piezas o partes". Un gran número de lenguas mantienen este mismo origen etimológico, como por ejemplo las acepciones Partitur en alemán, partition en francés o partitura en portugués, catalán y euskera. Por su parte, en lengua inglesa se utilizan para designar las partituras dos denominaciones de distinto origen, que son sheet music y score.

Finalidad y uso


La partitura se puede utilizar como un registro, una guía o un medio para interpretar una pieza de música. Aunque no sustituye al sonido de la ejecución musical, la partitura se puede estudiar para construir la interpretación y para dilucidar los aspectos de la música que pueden no ser evidentes a partir de la simple audición. Se puede obtener información fidedigna sobre una pieza musical mediante el estudio de los bocetos y las primeras versiones escritas de las obras que el compositor pudo haber conservado, así como la partitura final autógrafa y las anotaciones personales hechas en borradores y partituras impresas.

La comprensión de las partituras requiere una forma especial de alfabetización, la capacidad de leer notación musical. No obstante, la capacidad de leer o escribir música no es un requisito imprescindible para componer música. Muchos compositores han sido capaces de crear música en formato impreso, sin la habilidad de leer o escribir en notación musical, siempre y cuando una copista de algún tipo estuviese disponible. Por ejemplo, el compositor ciego del siglo XVIII John Stanley así como los compositores y letristas del siglo XX Lionel Bart, Irving Berlin y Paul McCartney.

La habilidad conocida como "lectura a primera vista" es la capacidad un músico para interpretar una obra musical desconocida viendo la partitura de ésta por primera vez. La facultad de leer a primera vista se espera tanto de los músicos profesionales como de los aficionados serios que tocan música clásica y otros géneros relacionados. Una habilidad aún más refinada es la capacidad de mirar a una pieza musical desconocida y escuchar la mayoría o la totalidad de los sonidos (melodías, armonías, timbres, etc.) mentalmente sin tener que tocar la pieza.

Con la excepción de las interpretaciones en solitario, donde se espera la memorización, los músicos clásicos no suelen tener la partitura a mano cuando tocan. En la música de jazz, que es en su mayoría improvisada, la partitura -llamada lead sheet en este contexto- se utiliza para dar indicaciones básicas de las melodías, cambios de acordes y arreglos.

La música manuscrita o impresa es menos importante en otras tradiciones de práctica musical. Aunque la mayor parte de la música popular se publica en notación de algún tipo, es muy común que la gente aprenda música "de oído". Este es también el caso en la mayoría de las formas occidentales de música folclórica, donde las canciones y las danzas se transmiten mediante la tradición oral -y auditiva. La música de otras culturas, tanto folclórica como clásica, con frecuencia se transmite por vía oral, aunque algunas culturas no occidentales desarrollaron sus propias formas de notación musical en partituras.

Aunque la partitura suele ser considerada como una plataforma para la nueva música y una ayuda a la composición (es decir, el compositor pone por escrito la música), también puede servir como un registro visual de la música ya existente. Los estudiosos y otras personas han hecho transcripciones para reproducir la música occidental y no occidental en un formato legible para el estudio, el análisis y la interpretación creativa. Esto se ha llevado a cabo con la música folclórica y tradicional. Por ejemplo, los volúmenes de música popular magiar y rumana escritos por Béla Bartók. Pero también se hizo con grabaciones sonoras de improvisaciones hechas por músicos como el piano de jazz; así como con actuaciones que pueden estar basadas sólo parcialmente en notación musical. Un ejemplo exhaustivo y reciente de esto último es la colección The Beatles: Complete Scores,1 que trata de transcribir en pentagramas y tablaturas todas las canciones tal y como fueron grabadas por los Beatles en detalle instrumental y vocal.

Estructura


La partitura consta de un pentagrama, formado por cinco líneas y cuatro espacios, sobre el cual se ubican los símbolos que representan los componentes musicales de la obra escrita en ella. Estos signos musicales suelen indicar las notas musicales, las figuras, es decir la duración de las notas, la armadura de clave, tonalidad, alteraciones (como bemoles, sostenidos y becuadros), las ligaduras entre notas, la articulación y otras particularidades de la interpretación musical. Adicionalmente las partituras suelen disponer fuera del pentagrama de información adicional sobre cómo interpretar las diferentes secciones de la obra, como el tempo y la dinámica, entre otros.

Orden de los instrumentos


Las partituras mantienen un sistema consuetudinario de organizar los instrumentos musicales por familias y, a su vez, las familias se dividen en secciones. Dentro de cada familia, los instrumentos son ordenados en función de la tesitura de agudo a grave (por ejemplo, el piccolo precede a la flauta y el oboe precede al corno inglés).

Las partituras orquestales se organizan generalmente en el siguiente orden:

  1. Viento
    1. Viento madera (Nota: la organización tradicional de las maderas no ordena por caña simple y doble).
      1. Flautas (flautín, flauta, flauta alto)
      2. Oboes (oboe, corno inglés)
      3. Clarinetes (clarinete piccolo, clarinete soprano, corno di bassetto, clarinete bajo).
      4. Saxofones
      5. Fagotes (fagot, contrafagot)
    2. Viento metal
      1. Cornos (corno, tuba Wagner)
      2. Trompetas (trompeta piccola, trompeta, corneta, trompeta bajo)
      3. Sassocorni
      4. Trombones (trombón tenor, trombón bajo)
      5. Tuba (tuba bajo, tuba contrabajo)
  2. Percusión
    1. Percusión de altura indeterminada (tambores, triángulo, maracas, etc.)
    2. Percusión de altura determinada (glockenspiel, xilófono, vibráfono, marimba, campanas tubulares)
    3. Timbales
  3. Otros instrumentos
    1. Arpa
    2. Tecla (piano, celesta, órgano, clave)
    3. Ondas Martenot
    4. Mandolina
    5. Guitarra
  4. Coros
  5. Solistas (tanto vocales como instrumentales)
  6. Arcos
    1. Violines (primeros y segundos)
    2. Violas
    3. Violonchelos
    4. Contrabajos

Tipos


Las partituras modernas pueden presentarse en diferentes formatos. Si una pieza está compuesta para un solo instrumento o voz (por ejemplo, una pieza para un instrumento solista o para voz solista a capella), la obra completa puede ser escrita o impresa como una sola partitura. Si una pieza instrumental está diseñada para ser tocada por más de una persona, por lo general cada intérprete tendrá para tocar una partitura separada llamada particella. Este es precisamente el caso de la publicación de composiciones que requieren de cinco o más intérpretes. No obstante, invariablemente se publica la partitura completa también. Las voces cantadas en una obra vocal que hoy en día no suelen publicarse por separado, aunque así ha sido históricamente, sobre todo antes de que la impresión musical ampliase la disponibilidad de partituras.

Las partituras pueden ser editadas publicadas como individuales o de obras (por ejemplo, una canción popular o una Beethoven sonata), en las colecciones (por ejemplo, trabaja por uno o varios compositores), como piezas realizado por un determinado artista, etc

Cuando las partes separadas instrumentales y vocales de una obra musical se imprimen juntos, la partitura resultante se denomina partitura. Convencionalmente, se compone de una veintena notación musical con cada parte instrumental o vocal, en alineación vertical (es decir, que los hechos concurrentes en la notación para cada parte se organizó ortográficamente). El término partitura también se ha utilizado para referirse a las partituras escritas por un solo intérprete. La distinción entre la partitura y una parte se aplica cuando hay más de una parte necesaria para el rendimiento.

Las partituras pueden presentarse en varios formatos, como los siguientes:

  • Una partitura completa es un libro grande que recoge la música de todos los instrumentos y voces de una composición dispuestos en un orden determinado. Es lo suficientemente grande como para que un director de orquesta pueda leerla mientras conduce los ensayos y actuaciones.
  • Una partitura miniatura es como una partitura aunque de un tamaño mucho más reducido. Es demasiado pequeña para utilizarla en una actuación, pero útil para el estudio de las piezas de música, ya sea para un conjunto grande o para un solista. Una partitura miniatura puede contener algunos comentarios introductorios.
  • Una partitura de estudio es en ocasiones del mismo tamaño y a menudo indistinguible de una partitura miniatura, salvo en el nombre. Algunas de estas partituras están en formato de octavo y por lo tanto se encuentran entre los tamaños de la partitura completa y de la partitura miniatura. Una partitura de estudio, especialmente cuando es parte de una antología para el estudio académico, puede incluir comentarios adicionales acerca de la música así como anotaciones orientadas al aprendizaje.
  • Una partitura de piano (o reducción para piano) es una transcripción más o menos literal para piano de una pieza escrita para múltiples intérpretes, especialmente obras orquestales, que puede incluir puramente secciones instrumentales dentro de las grandes obras vocales. Tales arreglos se hacen para piano solo (a dos manos) o bien para dúo de piano (uno o dos pianos, a cuatro manos). Algunos pequeños pentagramas adicionales se agregan a veces en ciertos puntos de la partitura de piano a dos manos con el fin de hacer la presentación más completa, aunque por lo general es imposible o poco práctico incluirlos durante la interpretación. Como ocurre con la partitura vocal (a continuación), se requiere una habilidad considerable para reducir una partitura orquestal a estas formas tan pequeñas ya que la reducción debe ser interpretable en el teclado y además lo suficientemente completa en su presentación de las armonías, texturas, figuraciones, etc. de la obra original. A veces se incluyen anotaciones para mostrar qué instrumentos están tocando en determinados puntos. Las partituras de piano por lo general no están pensadas para la interpretación al margen del estudio y del placer. Sin embargo, hay un grupo de notables excepciones como las transcripciones de conciertos y sinfonías de Beethoven de Liszt. Los ballets obtienen el mayor beneficio práctico de las partituras de piano, puesto que con uno o dos pianistas permiten ensayar sin limitaciones antes de una orquesta sea absolutamente necesaria. Se pueden utilizar también en la formación de directores de orquesta principiantes. Las partituras de piano de las óperas no incluyen pentagramas separados para las partes vocales, pero pueden añadir el texto cantado y las instrucciones de escena por encima de la música.
  • Una partitura vocal (o partitura para piano y voz) es una reducción de la partitura de una obra vocal, como por ejemplo, una ópera, un musical, un oratorio, una cantata, etc., que muestra las partes vocales (solista y coral) en sus pentagramas y las partes orquestales en una reducción para piano (por lo general, a dos manos) por debajo de las partes vocales. Las secciones puramente orquestales de la partitura también se reducen para piano. Si un pasaje de la obra es a capella, se suele añadir una reducción para piano de las partes vocales para ayudar en los ensayos. Este es normalmente el caso de las partituras religiosas a capella. Aunque no están destinadas para la interpretación, las partituras vocales sirven como una conveniente manera de aprender música y ensayar por separado para los solistas vocales y los coristas. La partitura vocal de un musical por lo general no incluye el diálogo hablado, a excepción de las señales.
    • La partitura coral está relacionada con la vocal pero es menos común. Contiene las partes corales sin acompañamiento.
    • La partitura de órgano por lo general se relaciona con la música sacra para voces y orquesta, como los arreglos (posteriores) del El Mesías de Haendel. Es como una partitura para piano y voz que contiene pentagramas para las partes vocales y se reducen las partes orquestales para ser tocadas por una sola persona. A diferencia de la partitura vocal, en la partitura de órgano el arreglista a veces pretende sustituir a la orquesta a la hora de la interpretación si fuese necesario.
    • Las selecciones vocales son colecciones de canciones impresas de un determinado musical. Esto es diferente de la partitura vocal del mismo espectáculo, que no muestra la música completa y el acompañamiento de piano se suele simplificar e incluye la línea de la melodía.
  • Una partitura abreviada es una reducción de una pieza para múltiples instrumentos a sólo unos cuantos pentagramas. Muchos compositores, en vez de componer directamente la partitura completa, elaboran algún tipo de partitura abreviada mientras están componiendo y luego amplian la orquestación completa. Una ópera, por ejemplo, se puede escribir por primera vez en una partitura abreviada, a continuación en la partitura completa, entonces se reduce a una partitura vocal para los ensayos. Las partituras abreviadas normalmente no se publican, aunque pueden ser más comunes en algunas salas de concierto (por ejemplo, banda) que en otras.
  • Una lead sheet especifica solamente la melodía, la letra y la armonía, por lo general usando un pentagrama con símbolos de acordes colocados por encima y la letra por debajo. Se suele utilizar en la música popular para recoger los elementos esenciales de la canción sin especificar cómo debe ser arreglada o tocada la canción.
  • Una tabla de acordes contiene poca o ninguna información melódica, pero proporciona una detallada información armónica y rítmica. Este es el tipo más común de la música escrita utilizada por los músicos profesionales de sesión que tocan jazz u otras formas de música popular. Está destinado principalmente para la sección rítmica, por lo general contiene piano, guitarra, bajo y batería.
  • Una tablatura es un tipo especial de partitura musical, con frecuencia para un instrumento solista, que muestra donde hay que tocar los sonidos en el instrumento concreto en lugar de especificar las alturas que hay que tocar, indicando también el ritmo. Este tipo de notación, que data de finales del Edad Media, se ha empleado para instrumentos de tecla como el órgano y para instrumentos de cuerda con trastes como el laúd o la guitarra.

Historia


Partituras manuscritas

Antes del siglo XV la música occidental era escrita a mano y conservada en manuscritos, normalmente recopilados en grandes volúmenes. Los ejemplos más conocidos son los manuscritos medievales de canto monódico. En el caso de la polifonía medieval, como el motete, las voces eran escritas en porciones separadas de páginas enfrentadas. Este proceso se vio favorecido por la llegada de la notación mensural para clarificar los aspectos rítmicos y fue acompañado por la práctica medieval de componer voces polifónicas de forma secuencial, en lugar de simultáneamente como en épocas posteriores. Los manuscritos que muestran todas las voces juntas en una sola partitura no eran comunes y se limitaban sobre todo al organum, en especial el de la Escuela de Notre Dame.

Incluso después de la aparición de la música impresa, gran cantidad de música continuó existiendo únicamente en manuscritos hasta bien entrado el siglo XVIII.

Partituras impresas

Existían varias dificultades para adaptar la nueva tecnología de impresión a la música. El primer libro impreso que incluía música, el Salterio de Mainz (1457), tuvo que recoger la notación añadida a mano. Este caso es similar al espacio que se deja a la izquierda en otros incunables para las letras mayúsculas. El salterio fue impreso en Maguncia, Alemania por Johann Fust y Peter Schöffer. Actualmente un ejemplar está ubicado en el Castillo de Windsor y otro en la Biblioteca Británica.

Más adelante las líneas del pentagrama fueron impresas, pero todavía los escribas añadían en el resto de la música a mano. La mayor dificultad en el uso de los tipos móviles para la impresión de música es que todos los elementos debían estar alineados; la cabeza de la nota debía estar correctamente alineada con el pentagrana o si no habría significado algo distinto de lo que debería. En la música vocal el texto debe estar alineado de forma adecuada con las notas, aunque en aquella época esta cuestión no era una prioridad, ni siquiera en los manuscritos.

La primera música impresa a máquina apareció alrededor de 1473, aproximadamente veinte años después de que Gutenberg presentase la imprenta. En 1501 Ottaviano Petrucci publicó Harmonice Musices Odhecaton, que contiene 96 piezas de música impresa. El método de impresión de Petrucci generaba una música limpia, legible y elegante, pero se trataba de un proceso largo y difícil que requería tres impresiones separadas. Más tarde Petrucci desarrolló un proceso que requería sólo dos impresiones en la prensa, pero aún era costosa ya que cada paso exigía una alineación muy precisa para que el resultado fuera legible. Esta fue la primera música polifónica impresa bien distribuida. Petrucci también imprimió la primera tablatura con tipos móviles. El proceso de impresión consistente en una única impresión apareció por primera vez en Londres hacia 1520. Pierre Attaingnant llevó esta técnica a ser utilizada ampliamente en 1528 y se mantuvo durante 200 años con pocos cambios.

Un formato común para la publicar las obras a varias voces, la música polifónica del Renacimiento eran los cuadernos de música. En este formato, la parte correspondiente a cada voz de una colección de madrigales a cinco voces, por ejemplo, se imprime por separado en su propio cuaderno, de tal manera que los cinco cuadernos de música serían necesarios para interpretar la música. Los mismos cuadernos de música podían ser utilizados por cantantes o instrumentistas. Las partituras de piezas a varias voces rara vez se imprimían en el Renacimiento. Si bien, el uso del formato partitura como medio para componer voces simultáneamente (en vez de sucesivamente, como a finales de la Edad Media) se le atribuye a Josquin Desprez.

El efecto de la música impresa fue similar al efecto de la palabra impresa, en que la información se propaga más rápido, de un modo más eficiente y a un mayor número de personas de lo que podría extenderse a través de manuscritos. Asimismo, tuvo el efecto adicional de proporcionar a los músicos aficionados, al menos aquellos que podían permitirse el lujo, los medios suficientes para interpretar. Esto afectó en muchos aspectos a toda la industria musical. Los compositores ahora podían escribir más música para los intérpretes aficionados, sabiendo que podía ser distribuida. Los músicos profesionales contaban con más música a su disposición. Se incrementó el número de aficionados, de los cuales los intérpretes profesionales también podían obtener ingresos a cambio de proporcionarles una instrucción musical. Sin embargo, en los primeros años el coste de la música impresa limitaba su difusión.

En muchos lugares, el derecho de imprimir la música era concedido por el monarca y sólo a aquellos con una dispensa especial se les permitía hacerlo. Esto suponía a menudo un honor (y un "boom" económico) que era otorgado a los músicos favoritos de la corte. En el siglo XIX la industria de la música estaba dominada por los editores de partituras. En Estados Unidos la industria de las partituras ascendió en conjunto con un tipo de ministriles denominado blackface. El grupo de editores y compositores asentados en Nueva York que dominaban la industria se conoce como "Tin Pan Alley". El final del siglo XIX fue testigo de la explosión masiva de la música de salón, con un piano "de rigor" en el hogar de clase media. Pero a comienzos del siglo XX el fonógrafo y la música grabada crecieron enormemente en importancia. Esto, junto con el crecimiento de la popularidad de la radio de la década de 1920 en adelante, disminuyó la relevancia de los editores de partituras. La industria del disco reemplazó a los editores de partituras como la mayor fuerza de la industria musical.

Evolución actual


A finales del siglo XX y en el siglo XXI se ha desarrollado un gran interés por la representación de las partituras en un formato legible para ordenador (ver software de notación musical), así como archivos descargables. Desde 1991 ha estado disponible el OMR (Optical Music Recognition), que es un OCR para música. Se trata de un software para "leer" partituras escaneadas de forma que los resultados puedan ser después manipulados. En 1998 las partituras virtuales se desarrollaron aún más en lo que iba a ser llamado partitura digital, que por primera vez permitió a los editores autorizados hacer que las partituras con derechos de autor estuviesen disponibles para su compra online. A diferencia de su equivalente en papel, estos archivos permiten manipulaciones tales como cambios de instrumentos, transposición e incluso la reproducción MIDI (Musical Instrument Digital Interface). La popularidad de este sistema de entrega inmediata parece estar actuando entre los músicos como catalizador de un nuevo crecimiento de la industria en un futuro previsible.

Uno de los primeros programas disponible de notación informática para ordenadores domésticos fue Music Construction Set, que fue desarrollado en 1984 y lanzado para varias plataformas diferentes. Al introducir conceptos en gran medida desconocidos para el usuario doméstico de la época, permitía la edición de las notas y signos musicales mediante un dispositivo señalador como un ratón. El usuario podía "agarrar" una nota o signo de una paleta y "arrastrarlo" en el lugar pertinente del pentagrama. El programa permitía reproducir la música creada a través de varias de las primeras tarjetas de sonido y se podía imprimir la partitura musical en una impresora de gráficos.

Muchos productos de software para estación de trabajo de audio digital o DAW soportan la generación de partituras a partir de archivos MIDI o bien por entrada manual. Entre los productos con esta característica se incluyen programas libres, de código abierto como Aria Maestosa y MuseScore, así como los programas comerciales como Cakewalk SONAR, Pro Tools y Logic Pro.

En 1999 Harry Connick, Jr. inventó un sistema y método para coordinar la visualización de la música entre los intérpretes de una orquesta.2 La invención de Connick es un dispositivo con una pantalla que se emplea para mostrar la partitura a los músicos de una orquesta en lugar de la partitura de papel de uso más común. Connick utiliza este sistema cuando está de gira con su banda, por ejemplo.

De especial interés práctico para el público en general es el Proyecto Mutopia, un esfuerzo para crear una biblioteca de partituras de dominio público, comparable a la biblioteca de libros de dominio público del Proyecto Gutenberg. El International Music Score Library Project (IMSLP) también está tratando de crear una biblioteca virtual que contenga partituras musicales de dominio público, así como partituras de compositores que están dispuestos a compartir su música con el mundo de forma gratuita.

Además de los esfuerzos de dominio público como el proyecto Mutopia y el IMSLP, muchas obras musicales de dominio público originalmente compuestas para piano, violín o voz están encontrando su camino de regreso a la circulación comercial, ahora que se han vuelto a componer para otros instrumentos. Un ejemplo es WindsMusic,4 que reescribe piezas musicales de dominio público partiendo de las ediciones originales para diversos instrumentos de viento modernos y publica los arreglos con acompañamiento en archivos en formato Finale, MIDI y MP3.

El piano

La palabra «piano» deriva del nombre original en italiano del instrumento, pianoforte (piano: «suave» y forte: «fuerte»), asignado por su primer constructor, Bartolomeo Cristofori: clavicémbalo col piano e forte (literalmente «clavecín con [sonido] suave y fuerte»). Esto se refiere a la capacidad del piano para producir sonidos con diferentes intensidades, dependiendo del peso que se le aplica a las teclas. Esta característica lo diferenciaba de sus predecesores, que sólo podían producir un único volumen.

El funcionamiento básico del mecanismo de un piano es el siguiente: cuando una tecla es pulsada, la palanca que está situada en el extremo opuesto se eleva y el macillo asociado a ella se pone en movimiento en dirección a la cuerda que es liberada por el apagador justo antes de la percusión. Tras el golpe del macillo a la cuerda se produce el sonido y acto seguido éste cae hasta ser recogido por la grapa, también conocida como atrape, a una distancia aproximada de 2 centímetros. Al levantar la tecla, ésta libera el conjunto de palancas del escape y el macillo vuelve a estar disponible para volver a tocar la cuerda. Si retiramos la presión por completo, todo el sistema vuelve a su estado inicial de reposo en el que el apagador tiene la misión primordial de interrumpir el sonido.

Caja de resonancia

La caja de resonancia, también denominada mueble, es el recinto cerrado del piano, que tiene la finalidad de amplificar o modular el sonido. Es una parte primordial del piano, ya que, además de amplificar y modular el sonido, es un factor decisivo en el timbre del instrumento, siendo importante la calidad de la madera con la que está fabricada, el número de piezas con las que esté construida y su estructura.

La caja está formada por una tapa superior, una tapa inferior, denominada tabla armónica, y una «faja», que es una sección de madera que une ambas tapas, con formas curvadas mediante un proceso de prensado con calor. En el interior se encuentra el bastidor, que es una estructura de refuerzo de las tapas y sirve para controlar la vibración, y el alma.

Tabla armónica

La tabla armónica está compuesta por la tabla propiamente dicha, las barras armónicas, los puentes de sonido y los barrajes. La tabla armónica se sitúa debajo y detrás de las cuerdas del piano. Es una superficie de madera laminada que varía de espesor, desde el centro a los lados, a lo largo de su superficie. Puede ir de los 12 a los 15 milímetros dependiendo de la medida del instrumento y el criterio del fabricante. La tabla está formada por una serie de listones de entre 10 y 15 centímetros de anchura unidos entre sí mediante cola. Es el auténtico elemento de resonancia del instrumento y su función es amplificar el sonido producido por las cuerdas, que a su vez es transmitido a las mismas a través del puente tonal.

La calidad y homogeneidad de la madera con la que está fabricada la tabla armónica es de suma importancia. En un piano de cola moderno, suele estar construida generalmente en madera de abeto y tiene un espesor de 8 milímetros, el doble de la de un pianoforte.1 2 Se usa la madera del abeto para la fabricación de la tabla armónica del piano y de otros instrumentos porque tiene el mejor coeficiente entre resistencia mecánica, que permite soportar la enorme presión de las cuerdas, y ligereza, que favorece la captación de las vibraciones más sutiles de las cuerdas. La tabla armónica tiene una ligera curvatura de unos 18 metros de radio, difícilmente apreciable a primera vista, que contribuye a que la tabla resista la presión de las cuerdas y al mismo tiempo se incremente considerablemente la resonancia del instrumento.3

Las barras armónicas son un conjunto de listones que están fabricados con el mismo material que la tabla armónica, generalmente abeto, que están unidos a la tabla mediante cola por debajo de la misma. Su encolado es en sentido perpendicular a la veta de la tabla para hacer uniforme la rigidez del conjunto. La cantidad de barras armónicas varía entre 8 y 14, en función de la medida del instrumento, y sus dimensiones son de dos centímetros de alto por dos de largo aproximadamente. Las barras más largas se encuentran situadas en el centro de la tabla y tienen un grosor mayor, mientras que las más cortas se sitúan en los extremos y son más delgadas.

Los puentes de sonido van encolados en el centro de la tabla y en la parte superior de la misma. Sirven para transmitir la vibración de las cuerdas a la tabla armónica. Su forma es debida a la disposición de las cuerdas sobre ella y a que es necesario que la longitud de éstas se incremente desde las notas más agudas a las más graves.

Los barrajes son la estructura básica del piano y su finalidad es la de soportar todos sus elementos. Se sitúan debajo de la tabla armónica, a la que van adheridos mediante cola. De ellos dependen tanto la solidez como la duración en el tiempo del instrumento y aportan estabilidad frente a posibles cambios climáticos, tensiones internas, agresiones externas o cualquier otro tipo de deformación.

Tapa superior y Bastidor

La tapa superior de la caja tiene una doble función: cerrar el mueble y proyectar el sonido hacia el público. Esta tapa se puede colocar en diversas posiciones según la potencia requerida. En el caso de realizar una actuación como solista, la tapa debe estar ubicada en su posición más alta. En cambio, si se está interpretando una obra acompañando a otros instrumentos, la tapa debe permanecer en su ubicación más baja.

El bastidor es un armazón de barras delgadas que suelen ser de hierro. En el cordal, situado en su extremo posterior, se ajustan las cuerdas, y en el clavijero, situado en el frontal, están las clavijas de afinación. Alrededor de éstas se enrolla el otro extremo de la cuerda. Es necesario afinar correctamente cada cuerda. Esto se consigue enroscando el extremo final de cada una de ellas en un eje insertado en el clavijero, obteniendo un tono más agudo o grave según el sentido de giro.

Cuerdas

Las cuerdas son el elemento vibratorio que origina el sonido en el piano. Son segmentos formados por un material flexible que permanecen en tensión de modo que puedan vibrar libremente, sin entorpecimiento que provoque una distorsión de la onda acústica. La tensión de las 224 cuerdas puede llegar a alcanzar del orden de las 15 a 20 toneladas-fuerza6 y depende proporcionalmente de las dimensiones del instrumento.

Los bordones son las cuerdas de mayor longitud y pertenecen al registro grave extremo del instrumento. Hay una única cuerda por tecla y están fabricadas en acero, con un contenido del 1% de carbono, y entorchadas con hilos de cobre. Este entorchado tiene la misión de añadir cierto peso y homogeneidad en la vibración de modo que la cuerda alcance la altura sonora deseada, mientras la mantiene lo suficientemente delgada y flexible para tocar. En el registro grave se colocan dos cuerdas por tecla afinadas al unísono y en el registro agudo, tres. Las cuerdas para el registro agudo están fabricadas exclusivamente con acero. La longitud y grosor disminuye proporcionalmente desde el registro grave, cuerdas más largas y gruesas, hasta el registro agudo, de menor grosor y longitud. La longitud de las cuerdas más graves incide proporcionalmente en las dimensiones exteriores del instrumento. Por tanto, una mayor longitud de las cuerdas implica una mayor cola del piano, lo que incrementa la calidad de sonido. Ocurre lo mismo con la altura de la caja del piano de pared.

La fabricación de una cuerda para piano se realiza mediante un proceso de trefilado, que consiste en la reducción de la sección de una cuerda de diámetro grueso y hacerla pasar a través de un orificio cónico calibrado practicado en un disco de material más duro que la cuerda. Tras dicho proceso se obtiene una cuerda con un diámetro exactamente calibrado. Al iterar este proceso con agujeros cada vez más pequeños se obtienen otras tantas cuerdas con sendos calibres.

Antiguamente, el alambre de latón se trefilaba a través de discos de acero. Las cuerdas de acero actuales se trefilan a través de discos de materiales más duros que el acero, como el diamante o el rubí. Este procedimiento fue inventado en 1819 por Brockedon en el Reino Unido y sigue siendo usado en la fabricación de cuerdas para los pianos modernos.

Teclas

Prácticamente todos los pianos modernos tienen 88 teclas, 36 negras y 52 blancas. El número de teclas en los teclados se ha incrementado con el tiempo. En el siglo XVIII los clavecines tenían poco más de 61 teclas (hasta cinco octavas), mientras que la mayoría de los pianos fabricados desde 1870 tenían 88 teclas.

Los pianos modernos tienen un registro de siete octavas y una tercera menor; es decir, desde la-2 hasta do7. Sin embargo, muchos pianos tienen un registro de siete octavas (85 teclas); es decir, desde la-2 hasta la6 y algunos fabricantes amplían su registro hacia alguno de los dos extremos, el agudo o el grave. Por ejemplo, un piano Bösendorfer 225 tiene 92 teclas y un Bösendorfer 290 Imperial tiene 97. Los órganos generalmente tienen 61 teclas por «manual» (parte del órgano que se toca con las manos).

El peso de las teclas es un factor muy importante del teclado de un piano. En un piano acústico (de cola o vertical), el peso de las teclas está directamente relacionado con el mecanismo de percusión del macillo, que golpea la cuerda dentro de la caja de resonancia. En un piano electrónico la sensación de peso que tiene lugar en los pianos acústicos es reproducida mediante un mecanismo de martillo debajo de cada tecla.

Pedales

Un piano moderno tiene tres pedales. A principios del siglo XX, los pianos tenían tan sólo el pedal de resonancia y el pedal «una corda». Pero en épocas anteriores se experimentó mucho, con registros de laúd, fagot y otros efectos incluso más extravagantes, no siendo raro encontrar pianos antiguos con más de cuatro pedales. Beethoven poseyó un piano érard con 4 pedales, uno de ellos partido, lo que hacía un total de 5.9

En un piano de cola moderno los tres pedales se denominan respectivamente unicordio, tonal y de resonancia.

  • El pedal unicordio o «una corda» se encuentra a la izquierda y desplaza los macillos hacia un lado, de modo que, según el ajuste que se le dé, los macillos golpean sobre dos de las tres cuerdas y en la zona del fieltro donde habitualmente no lo hacen.
  • El pedal tonal central (también denominado «pedal de sostenuto», del italiano «sostenido») (que también se encuentra en algunos modelos verticales de Yamaha) sirve para crear el efecto llamado nota pedal, que consiste en mantener durante un tiempo determinado la misma nota o acorde; a diferencia del pedal de resonancia, la nota pedal no se ve alterada por las que se toquen después.
  • El pedal de resonancia, al ser pisado, libera los apagadores de las cuerdas, lo que permite que la nota siga sonando aunque se haya dejado de pulsar la tecla, añadiendo además una gran cantidad de armónicos de otras cuerdas que vibran por simpatía, aumentando de este modo el volumen sonoro y, en su caso, mezclando notas, acordes y armonías diversas. Usado con destreza, también permite pequeños efectos sutiles de expresión, cantabilidad, fraseo o acentuación.
La disposición en un piano vertical es ligeramente diferente. El pedal de aproximación se encuentra a la izquierda, pero en este caso difiere del piano de cola. Al pulsarlo, el mecanismo acerca los macillos a las cuerdas, con lo que, a menor distancia para percutir, menor aceleración al pulsar la tecla, con lo que sencillamente se reduce el volumen sonoro. Al ser pisado el pedal sordina, situado en el centro, se interpone una tela entre los macillos y las cuerdas, lo que reduce enormemente el sonido y permite tocar el piano sin molestar a otras personas. Y, finalmente, el pedal derecho es el de resonancia, el único que es común a los dos tipos de piano. En los verticales, su funcionamiento es exactamente el mismo.

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